La violencia y la inseguridad en Bogotá está fuera de control. Todos los días los capitalinos leen con preocupación que suceden nuevos asesinatos contra la ciudadanía por robarle sus pertenencias. El día de ayer, Enrique Manosalva, abogado tributario, fue victima de la delincuencia cuando le dispararon en plena autopista norte cuando bajó de su vehículo por una llanta pinchada.

“Le dieron cuatro tiros, eso le afectó el pulmón, el hígado, lo dejaron ahí tirado. Un patrullero lo llevó a la clínica y lamentablemente falleció a causa de ese atraco”, detalló un amigo de la víctima.

La situación en la capital esta en manos del crimen y la alcaldesa y su secretario de seguridad – de quien se duda se haya posesionado dos meses después de su nombramiento- parecen no darle importancia alguna al drama que día a día enfrentan los ciudadanos. En los medios suelen hacerse visibles estas tragedias lamentables, pero pasa desapercibido el atraco que sufren día a día cientos de habitantes de la capital que ponen su vida en riesgo por el simple hecho de salir de sus casas.

Este hecho se suma al caso de un obrero de construcción, en la localidad de Bosa, que fue asesinado por robarle sus herramientas de trabajo. El hombre recibió varias puñaladas y, pese a la ayuda de sus familiares para trasladarlo a un centro asistencial, murió en el camino.

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