Mientras las FARC llegan en carro blindado ante la JEP, sus víctimas lo hacen a pie

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Es un insulto que guerrilleros lleguen en avión y a mí me den $60.000 para venir; estas fueron las declaraciones de una víctima de los terroristas de las FARC, que expresó su sentimiento, lejos de los protocolos y exigencias a la hora de comparecer ante ese tribunal creado por las FARC y el Estado en el Gobierno Santos.

Y es que no puede haber mayor expresión de desprecio por las víctimas del terrorismo, que tratarlos como si fueran un adorno y con tanto desprecio, que cualquiera resolvería mejor no ir a la JEP, pues con 60 mil pesos para viáticos, con seguridad, hasta les toca rebuscarse otra plata para poder comer y dormir.

Este es el drama de las víctimas de las FARC, que ven hoy como sus victimarios, señalados de crímenes atroces y de lesa humanidad, como violación, secuestro, homicidio, tortura, terrorismo, llegan en camioneta blindada, escoltas y bien vestidos a las audiencias ante la JEP, mientras los que sufrieron la barbarie de los criminales, tienen que buscar un bus que por horas los lleva por las carreteras de Colombia, hasta Bogotá, para asistir a un espectáculo, donde muchas veces los presuntos victimarios resuelven decir que olvidaron qué fue lo que pasó.

Parte de la gran farsa del proceso con las FARC, fue precisamente que dijeran que el centro de todo el proceso eran las víctimas, a las que poco se les ha escuchado y que han visto cómo no habrá justicia. Porque justicia no puede ser que los señalados victimarios ganen 34,4 millones de pesos, mientras sus víctimas ni tienen un empleo y menos han sido reparadas.

Sobre este asunto, se conoció que la Justicia Especial para la Paz realizó una audiencia de observaciones en Cali de las víctimas de secuestro por parte de las FARC . En esta audiencia intervinieron siete víctimas acreditadas ante la JEP que fueron secuestradas en el Valle del Cauca.

Una de las víctimas fue Mario Arboleda Salazar, quien hizo una crítica a la JEP por lo que afirmó que hay una diferencia en el trato entre las víctimas y victimarios. Y es que es evidente, pues los de las FARC no parecen compareciendo ante un tribunal de justicia, sino ante una casa del perdón.

“No es razonable que a esta audiencia vengan los victimarios, los señores guerrilleros con pasajes de avión, hoteles de primera clase, carros y escoltas blindados y a mí, que estoy en la zona cafetera me ofrezcan 60.000 pesos para venir. Esto me parece que es un insulto”, afirmó Arboleda

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