El desgobierno de la ciudad de “La Sucursal del Cielo”

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Tras más de un mes de paro nacional y de las nefastas consecuencias económicas y sociales que han traído las manifestaciones, la situación de orden público de la ciudad de Cali es alarmante. La Sultana del Valle ha sufrido las peores consecuencias dentro del panorama nacional, y la falta de autoridad de su mandatario local, es la principal responsable de la catástrofe que se vive hoy en día. El ambiente en la ciudad hace pensar incluso que existe una complicidad del burgomaestre con los promotores del paro, pues no es posible entender que la ciudad haya caído en tal desgobierno.

El alcalde Jorge Iván Ospina, hijo de un militante de las FARC, quien fuera uno de los comandantes fundadores del movimiento guerrillero M-19, parece no estar muy interesado en recuperar el orden en la ciudad y que gobernara con las banderas de la anarquía y el caos propias de los movimientos guerrilleros.

Al día de hoy, persisten 18 bloqueos internos en la ciudad en los que con barricadas, cambuches y palos bloquean la movilidad interna de la ciudad -un derecho fundamental de todos los colombianos- en los que delincuentes encapuchados controlan el tránsito de la ciudad y cobran “peajes” a los ciudadanos que desean trasladarse de un punto a otro, mientras se preguntan ¿Dónde está el alcalde y la autoridad local?

Estos bloqueos, son comandados por una suerte de “cúpula” denominada primera línea quienes son el pelotón más violento dentro de las manifestaciones, y quienes coordinan los ataques a la fuerza pública, la infraestructura de la ciudad, el sistema de transporte, los locales comerciales… en fin, contra lo que se encuentren. También son los encargados de los artefactos explosivos, el material bélico y el manejo de los recursos ilegales que financian estas operaciones, que, tras un mes de paro, es una cifra incalculable.

Este prominente mandatario, entregó reconocimiento a la denominada “unión de resistencias Primera Línea” como un movimiento autónomo para que dialogue con la institucionalidad. Una banda de terroristas urbanos, son tratados dentro de la alcaldía como una institución legitima y legal, para buscar acuerdos para detener la oleada terrorista de la ciudad ¡es de no creer!

Mientras este grupo mantiene sitiada la tercera ciudad más importante del país, en el decreto se lee “El Gobierno Distrital se compromete en el marco de la protesta pacífica(…), a privilegiar la comunicación verbal, respetuosa y permanente entre las autoridades, lo organismos de control y los manifestantes para la resolución de los conflictos y desacuerdos, así como la prevención de hechos de violencia y el uso indebido y desmedido de la fuerza por parte de la Policía Nacional, velando por la inclusión en el marco del respeto ciudadano y los lineamientos que traza la Corte Suprema de Justicia”.

Mientras la ciudad se queda sin su sistema de transporte y sus ciudadanos están condicionados para llegar a su trabajo, a sus citas médicas, a los centros educativos, el alcalde les asegura que velar por que la fuerza pública no ejerza su función.

Alcalde: La ciudad esta en sus manos, y las nefastas consecuencias de este mes negro para la ciudad se perpetuarán durante varias administraciones gracias a su mirada cómplice mientras la ciudad se quema y su desarrollo se estanca en medio del caos y la destrucción.

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